El artesano de la madera, Jonás Sandoval, lleva tres años viviendo y trabajando en la villa lliviense.
Jonás Sandoval Sendra tiene 40 años y lleva tres viviendo con su familia en Llívia. Él es técnico de sonido e iluminación. Hasta hace poco se ganaba la vida ejerciendo esta profesión, básicamente, enla capital catalana. Claro; todo lo vivía con la inquietud, los nervios y el estrés que genera una gran urbe. Cerdanya, que ya conocía de hacía tiempo, lo tenía animado. Esta posibilidad se hizo realidad cuando nació la hija y, con la pareja, optaron por dejarlo todo y trasladarse a Llívia.
En la actualidad, trabaja de carpintero y, en horas de descanso y recreo, toma el tiempo que necesita para dedicarlo a su gran pasión: la artesanía de la madera. Y salen auténticas maravillas: cuencos, vasos, jarrones, platos y bandejas. Piezas de decoración que vende, hoy, en tiendas de muebles e interiorismo de Sallagosa y La Guingueta de Ix y, también, desde hace pocas semanas, en el Museu de Llívia. También encuentra su producción en: https://j-sandoval.com/es/
"Trabajar la madera siempre me ha gustado. Me viene de familia. Mi padre ha estado muchos años vinculado al mundo de los museos y ha creado y ha realizado reproducciones y estructuras de madera para estos equipamientos. Él estaba muy metido en el mundo museístico, especialmente en el ámbito histórico. A mí siempre me ha llamado mucho la atención este mundo. Pero, especialmente, me gusta mucho poder trabajar la madera", explica Sandoval.
Con turno y diferentes gubias, Sandoval moldea las piezas de madera que ha recuperado de los árboles que consigue de la naturaleza, en caminos y campos, y que son tumbados en el suelo. "También me ofrezco para retirar los árboles caídos en los jardines, por ejemplo, gratuitamente, y así puedo disponer de materia prima", detalla.
Modela todo tipo de madera. Las más comunes que encuentra en la Cerdanya son el fresno, aliso y chopo. En menor medida arce, abeto, roble o cerezo. Lo cierto es que no todas las maderas son igual de agradecidas y no todas se manipulan igual. "Pero, yo empleo de cualquier tipo y me da igual. A mí me gusta coger esa pieza y sacar un objeto", dice.
Al final, la realidad es que un cuenco o una bandeja son muchas horas de manipulación y, sobre todo, muchos meses de reposo y secado. El proceso para producir un objeto pide realizar un primer torneado. La pieza, todavía en bruto y que sigue siendo un trozo de madera, se deja secar; meses necesitarán. En este proceso, la madera adoptará su forma y su robustez. "Puede agrietarse, puede revolverse e incluso cambiar de color. Saca su carácter. Es muy romántico…", argumenta. Una vez la prenda está seca llega las horas de manipulación y torneado para sacar el objeto deseado. El acabado, totalmente natural, se realizará con ceras u aceites de linaza.
Fotografías: Ajuntament de Llívia
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